Cantaba U2 “Where the streets have no name”. Un lugar “donde las calles no tienen nombre”. Así, claro está, resulta difícil que una carta llegue a su destino. Esto es lo que le pasa a los vecinos de Monte Martelo, en donde hay varias calles sin nombre, con el consiguiente estrés para quien tenga que entregar un paquete. O para quien tiene que recibirlo.
