Es una imagen de cada verano en la playa de San Amaro: la megafonía recuerda que está prohibido saltar desde el mirador mientras varias personas se zambullen desde la estructura. La Policía Local ha puesto un precinto pero siempre hay algún listo que, valga la redundancia, se lo salta. Alguno ya ha tenido un buen susto y no por el salto, sino por la multa que le ha caído.
