“Está en el cielo de los tiburones”. Así recibían ayer en el Aquarium Finisterrae a los niños que llegaban dispuestos a ver a Gastón, la estrella del acuario que murió ayer. Llegado en 2006 desde Brest, era ya un abuelito y su desaparición es ley de vida, aunque no por ello resulta menos triste para todos los que han disfrutado viéndolo nadar en el Nautilus.
