Faltan las camas balinesas y las tumbonas pero lo cierto es que la zona de baño de O Parrote ha pasado de ser un lugar donde se remojaban unos pocos a tener una plataforma flotante y, desde este viernes, un edificio de actividades náutico deportivas y una cafetería. Clases de paddle surf y kayak, por un lado, y tapas y bebidas, por otro. Un lujo.
