Atrás quedan aquellos tiempos en los que los turistas elegían sol y playa y optaban por cocerse en tierras del sur antes que dormir con mantita en tierras del norte. Pero las olas de calor empiezan a ser ya casi tantas como las del mar, así que lo de poner rumbo al norte empieza a ser una costumbre entre los viajeros. Es verdad que aquí también hace calor pero no tanto.
