Quien pasease ayer por Riazor pudo pensar que estaba teniendo alucinaciones. Pero lejos de que la mente le jugase una mala pasada, la imagen era real: había un cocodrilo en la playa. Eso sí, era de arena. Una auténtica obra de arte de un artista de Lisboa que recorre el norte de España. Dicen que hay que ver para creer, o creer para ver. En A Coruña todo vale.
