Tenemos el cerebro tan frito que nuestra nueva obsesión son miniculebrones generados por IA y protagonizados por frutas. Frutinovelas, se llaman. Y no les falta ni un cliché: esposas sumisas, villanas rompehogares, galanes mujeriegos, celos, venganzas... y relaciones tóxicas de todos los colores y sabores. Y nos creíamos avanzados.
