Ayer fue uno de esos días espejo, una especie de ensayo general para saber dónde colocarnos el próximo 12 de agosto, día del eclipse total de Sol. Que no se diga que no estamos preparados para cuando llegue uno de los fenómenos astronómicos más importantes del siglo. Con esto ya aprendido, solo queda mirar al cielo. Y rezar para que ese día las nubes pasen de largo.
