Hasta hace no mucho, podríamos decir que un eclipse de sol en A Coruña no era un fenómeno astronómico sino una continuidad climática. Habría incluso quien no lo distinguiese de una mala tarde de marzo. Pero hacemos bien en prepararnos. Ya sería el colmo que, estando en un enclave privilegiado, eligiésemos un mal sitio y nos lo perdiésemos.
