Por primera vez en la historia, un avión de Ryanair aterrizó en Alvedro. Lo malo es que fue una visita fugaz, de apenas media hora, en la que a la tripulación no le dio tiempo a descubrir más que las vistas desde el aire cuando el vuelo se aproxima a la pista. De haber tenido ocasión de conocer la ciudad, igual a estas alturas había una petición formal para hacer de A Coruña base fija de la compañía.
