Seguro que el término Ecce Homo les haga recordar aquella terrible historia de una restauración que, por decirlo de algún modo, no quedó muy bien. Pero en Betanzos acaban de descubrir que una imagen del Ecce Homo que llevan años viendo guardaba un secreto detrás. Literalmente. Y es que la obra escondía una segunda parte en su anverso.
