Uno siempre piensa cuándo será ese bendito momento en el que llegue la jubilación y no haya que seguir trabajando. Pero, cuando amas tu trabajo y has construido un gran equipo, aunque sea el momento, da pena dejarlo. Que se lo digan a la directora del museo de Belas Artes que después de más de treinta años dice adiós a la institución de Zalaeta.
