La vida es ensayo y error. También en el trabajo. De ahí los periodos de prueba en los que tanto empresa como empleado confirman si la realidad se ajusta a lo prometido. Lo malo es cuando una parte se aprovecha y lo usa como contrato temporal. Igualito que los que en invierno tienen pareja para compartir sofá y manta y cuando llega el calor alegan diferencias irreconciliables.
