No es cuestión de localismos, o de rivalidad entre vecinos. Que el aeropuerto de A Coruña sea, al menos, tan grande como el de Vigo es una cuestión de lógica. Y de números. Allí tienen casi el cuádruple de superficie y unos doscientos mil viajeros menos. Poco más hay que explicar. Si queremos crecer, necesitamos espacio para hacerlo.
