Con los italianos y el comer, mejor no meterse. Como con los valencianos y la paella. Al Gobierno italiano no le resultaba chistoso escuchar que por estos lares había una cadena de comida que en su nombre mentaba algo que al país no le hace tanta gracia: el crimen organizado. Y tan poco chiste les parecía que han acabado con el nombre de La Mafia se sienta a la mesa.
