Nos gusta pensar que somos solidarios y comprometidos. Y luego descubrimos realidades como que ir al médico acompañado es imposible para una de cada cinco personas mayores o enfermas crónicas. Ni familia, ni vecinos, ni amigos están ahí. Red de apoyo se llama eso que ojalá nos sujetase a todos. Menos mal que todavía existen los voluntarios.
