Nos colocas una pinta en la mano y un gorro verde y nos empieza a salir acento del centro de Dublín, neno. Si de lo que se trata es de celebrar San Patricio por todo lo alto, aquí somos corurlandeses de toda la vida. Que las fiestas no están para dejarlas pasar. Y menos, si son de primos hermanos con los que compartimos amor por la cerveza. Y pesar por la lluvia.
