Da igual que el planteamiento no sea bueno. Dan igual los errores. Da igual el run-run contra del míster. Un gol en el añadido para remontar un partido nefasto y llevarse los tres puntos a casa es suficientemente bonito para sonreír y olvidar los 90 minutos anteriores. Los italianos tienen una frase que lo resume a la perfección: “Sei bella come un gol al 90”.
