Entre las numerosas ventajas de vivir en esta esquina del mapa está la de no tener que sufrir el bochorno de ver los combates en el barro político que se dan en otros puntos donde parece que lo que importa es ganarse unos minutos en los informativos o protagonizar un titular a escala nacional. Los espectáculos para radicales no nos van. Que tome nota quien deba hacerlo.
