Como esa florecilla que se abre camino en una grieta del asfalto, los raíles del tranvía han emergido en el Paseo Marítimo para recordarnos esa época en la que soñamos con ser una Lisboa gallega y recorrer la península (coruñesa) en metro ligero. A lo mejor es una señal. Visto que soterrar las vías no funciona y extraerlas dejaría tocado el presupuesto municipal, podemos replantearnos tener otra alternativa de movilidad. Ahora que somos sostenibles, lo mismo funciona.
