Qué engañados estábamos con eso de Galifornia y las publicaciones en redes sociales de playas de arena blanca brillando bajo el sol de las Rías Baixas. No nos contaban que cuando llueve, arrolla. Porque, aparte de Santiago, que no tiene rival, A Coruña se llevaba la fama de lluviosa, y resulta que en Pontevedra y en Vigo suman cientos de litros de precipitaciones más. En este ranking no nos importa nada que nos ganen los vecinos del sur.
