Lo que nos gusta un atajo. En sentido figurado y literal. No vamos hasta una rotonda si podemos girar invadiendo el carril contrario y no damos un rodeo si podemos colarnos por una calle peatonal. Las cuestiones éticas o cívicas las dejamos a un lado. Pero igual deberíamos tener en cuenta las cuestiones económicas. Los que circulaban (mal) por Ramón Cabanillas ya lo han aprendido.
