Como en nuestros mejores tiempos. Recibimos al Atlético en Riazor y a los seguidores rojiblancos en la ciudad. De nuevo una noche de fútbol de las que recordamos con emoción. Lo que no echamos nada de menos es la rivalidad mal entendida y la afición convertida en turba. Queremos ir el estadio sin preocuparnos de toparnos con una batalla campal.
