Los comerciantes de Os Mallos están sufriendo estos días una serie de robos que no son precisamente de guante blanco. Los amigos de lo ajeno recurren a métodos tan poco sofisticados como tapas de alcantarillas para reventar escaparates. El botín es escaso pero ocasionan graves trastornos a los propietarios, que deben reparar los desperfectos.
