Está media ciudad pañuelo en mano, en un frenesí de toses y estornudos, peregrinando a las farmacias en busca de un alivio para los síntomas de la gripe... y lo peor aún está por venir, dicen. Llegados a este punto, nos compensa buscar la forma de contagiarnos todos antes de dos semanas y asegurarnos, al menos, de que el turrón nos va a saber a algo.
