Volvemos a quedarnos sin calamares en la plaza de Ourense, después de haber recuperado un clásico coruñés. Pero a la pérdida de una tradición nos sobreponemos creando otra. Lo realmente malo del cierre del icónico quiosco es que el proyecto Down Experience no siga adelante. Ojalá pueda reinventarse. Y nosotros respondamos.
