Hay momentos en la vida a los que uno se enfrenta con la seguridad de que serán traumáticos. Las mudanzas son un ejemplo. Aunque uno cuente con todo un equipo de profesionales, la tensión se palpa. Cuanto más, si el cambio en cuestión se hace con grúa y en público. Esperemos que el metrosidero del Cantón no acuse el estrés.
