En el entorno de la Torre se levanta, desde hace un siglo, la cárcel provincial, que actualmente, más que reos, es presa de sí misma. O más bien de la burocracia y de la administración judicial. Mientras no se avanza en su recuperación, la cárcel provincial sufre de filtraciones y riesgos de desprendimiento que alertan de su falta de cuidados.
