A tiempo para la campaña navideña, Luis Rubiales saca un libro. Que, dicen los valientes que lo han leído, insiste en sus logros. Igual para que, a base de repetición, nos los creamos. También se dibuja como un ejemplo de rectitud derribado por las feministas radicales, víctima de una conspiración. Su propio tío le tiró huevos durante la presentación. Todo dicho.
