Eso que escuchan son las alarmas mundialistas y, de fondo, la risa de Abel Caballero, que sabe que tiene una gran oportunidad de meter la zarpa en la máxima competición futbolística como Coruña no licite a tiempo el proyecto de Riazor. Y más allá de nuevas infraestructuras y oportunidades históricas, los futboleros coruñeses se preguntan: “¿Y nuestro Cabo Verde-Japón?”.
