Jueves 21.03.2019

LAS REVIRAVOLTAS DE SANZSOTO

Con el sugestivo título de Reviravoltas, la artista Sanzsoto  (Barcelona, 1947) ofrece en la galería Bus Station una muestra en la que continúa con sus  impactantes y abiertos diálogos entre mancha, cromatismo y espacio. Tras haber transitado más de cuarenta años de variadas formas de expresionismo y abstracción, ha llegado a conseguir un lenguaje de gran libertad, en el que prima la fluidez, el movimiento y los ritmos ondulantes que expresan el ir y venir perpetuo,  los avatares de la vida y las imparables circunvoluciones del tiempo . 
Circunloquios, rodeos, giros, volteretas, espirales... ondean indetenibles, del mismo modo que lo hacen astros y galaxias en el espacio. Están presentes también el núcleo, el germen, el ser en potencia desplegándose, buscando su lugar en la tierra y en el cielo; igualmente, las sugerencias de viaje, de devenir y de suceso anímico: la poesía del acontecer que no tiene fronteras, sino que es crecimiento continuo, y, por lo mismo, ruptura continua con lo que cierra, impide, amputa o limita. 
Todo ello lo expresa a través del trazo: tránsito de la mano que sigue el ritmo pautado del anhelo íntimo y que es amplio, generoso, en una gestualidad enriquecida de texturas y de complejas irisaciones, fundidas en una unidad cromática de base, a la búsqueda imposible de abarcar el todo inabarcable (valga la paradoja). Ella, cuyo nombre Carmen significa cántico y jardín, es la maga de las formas proteicas y cambiantes, la mujer creadora insuflada por los poderes de la diosa: de Venus, de Diana, de Cibeles, de Minerva...; es la generatriz, el grito del Mediterráneo, tan fecundo en las energías de lo femenino; es lo femenino mismo, alzado con todo su potencia y capacidades, con todas las fuerzas de la semilla que saliendo del seno oscuro va al encuentro de la luz, de la mañana, del verbo, de la música de las esferas; es pura creatividad, palabra traducida a gesto y canto del color, en modulaciones que van de las intensidades cromáticas del tono mayor al lirismo  del tono menor, donde lo que canta es la luz crepuscular, recogida a las intimidades del secreto, a las voliciones inasibles del alma enamorada. 
Sanzsoto, que fue de “roca y espumas”, es decir de tierra y mar, es ahora de ala, de aliento, de aire, de gozo expandido y sabio, porque se ha forjado en la fragua de la experiencia y del dolor, asumiendo con valentía las reviravoltas y pathos y retos del vivir, germen del gran arte. Heredera de las rebeliones del 68, poeta y artista integral, tras haber pasado por Tránsitos, Silencios y Khatarsis, vibra ahora en las libres, generosas, ingrávidas corrientes de sus simbólicas configuraciones  que  hablan de memoria recuperada, de heraclitiano pasar, pero también de revoluciones internas, de  transformación y metamorfosis.  Pues “ ...no hay nada que olvide la memoria/ ni sol que no caliente/ni fuego que no queme/ ni pájaro sin alas”. Son sus versos.

LAS REVIRAVOLTAS DE SANZSOTO
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