martes 20.08.2019

El pedo maligno

unos señores de la ONU han hecho un informe sobre el Cambio Climático y han concluido, que la culpa es de que comemos carne. Confieso que tengo la mayor de las preocupaciones por los que la contaminación humana está causando al planeta. Creo que es en efecto un gravísimo problema al que ha de darse respuesta inmediata. Otra cosa es el respeto que me merecen los panelistas de la ONU y sus “consejas”. Concluir en que los pedos de los rumiantes son el meollo del asunto no deja de constituir una gilipollez manifiesta y universalizada. La dieta excesiva de carne en las zonas ricas puede ser nociva para la salud, desde luego, pero es mucho más grave su absoluta carencia en muchas otros lugares. No está el problema en comer carne sino más bien y en cualquier caso en que hay mas de siete mil quinientos millones largos de humanos, omnívoros y bastante carnívoros. Pero lo peor llega ya cuando en la radio lo explica un catedrático de algo de la Complutense y ya es el acabose, porque el tipo se pone en progre vegano.
Pues ya le digo que mal encaminado va por lo que a España se refiere. Si se pone a contar los pedos, a tantos el día multiplicados por los del número de nuestras vacas, ovejas y cabras, se llevaría un disgusto. Se nota que es señor de asfalto y de pisar poca tierra. Porque si algo se está hundiendo y a pasos agigantados es nuestra cabaña ganaderas reducida a mínimos. Los de la ONU y los voceras radiofónicos con título universitario dicen que sus flatulencias sueltan mucho metano que, a parte de lo mal que huele y lo que molesta a las pituitarias delicadas, es maligno. Vamos, que una vacada es peor que una fabrica china de esas que no dejan ni ver el sol. Pero tampoco se libran sus primos ovinos ni caprinos ni los de otra familia la porcina, que según ellos también hace mucho daño a la atmósfera. 
Por no salvarse ya no se salvan ni los que ni son mamíferos ni siquiera las pobres gallinas.  Pues duro con ellos. Pero ojo, que no solo habrá entonces que acabar con los domésticos. Y con los salvajes ¿que hacemos? Pero aquí ya nos surfe otro problema. Y este si que es grave dada la noñeria de los tiempos que vivimos. Porque a esos hay que cazarlos y eso si que está muy remalamente visto, peor que nada en el mundo por esta tropa educada en Disney. Aunque ahora que lo pienso algo de positivo puede tener el asunto. Vamos que me voy a ir de espera jabalinera con la luna, que va para llena, y con la conciencia ya del todo descargada y bendecida nada menos que por la ONU. Y supongo que también, aunque ni lo habrá pensado siquiera, por el listo de la Complutense.  

El pedo maligno
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