• Lunes, 24 de Septiembre de 2018

¿Deriva del buque o buque a la deriva?

El que manda en el Gobierno después de Sánchez, aunque Carmen Calvo se crea que es ella, es Iván Redondo.

El que manda en el Gobierno después de Sánchez, aunque Carmen Calvo se crea que es ella, es Iván Redondo. Ella se limita a decir lo que le dicen que diga, bastante mal por cierto, dada su persecución pertinaz contra la lengua castellana, y eso que el vocablo es femenino, que si es “lenguo” y machista, lo fusila. Carmen Calvo y la ristra de ministros spot que se diseñaron para abrir plaza no se han enterado de que solo son parte del atrezzo para que Sánchez gane de una vez, que hasta ahora siempre las perdido y cada vez por más, las elecciones y así no le llamen el “okupa” de la Moncloa. Ese es el objetivo y son las encuestas de Redondo lo que marcan la deriva del buque sanchista que parece a la deriva. Por eso y a tenor de como sopla el aire es como se pega el rabotazo ahora en una dirección y a la mañana siguiente a la contraria.
Lo de traerse el “Aquarius” fue una operación publicitaria. Lucida pero de luces cortas y nada lúcida. El tropel de pateras fue la respuesta inmediata a la llamada. Se sumó con entusiasmo Marlaska, que quería quitar concertinas y agasajar a quienes las violaban y agredían a quienes las defendían. Pero las gentes, aunque el control mediático sea casi total con el añadido de los “medios adictos”, casi todos, lo oculta todo lo que puede, empezaron a ponerse cada vez más ariscas y en contra. Lo de que nos invadan a palos y una vez colados ya estén a gastos pagados tiene mala venta por mucho que se grite racista y xenófobo al que ose poner un pero a la doctrina de la bondad universal. El personal no tragaba. Y eso no se le pasó a Redondo. Conclusión. De la noche a la mañana se puso sin contemplaciones a los últimos asaltantes de patitas al otro lado de la frontera. Se echó mano de Corcuera, suya era la ley, y se hizo lo que si lo llega a hacer otro gobierno estamos ya denunciados en todos los tribunales mundiales y celestiales. Pero como ha sido Sánchez y la triple alianza con Podemos y separatistas, y aunque quien ha puesto la medida como ejemplo ha sido el partido filonazi alemán, aquí no ha pasado nada. Ha pasado mucho pero como que no se note. 
Claro que esto de Ceuta no es para todo. Por ejemplo, ¿por qué no se hace lo propio con los asaltantes anteriores, o los de las pateras y con los que se recogen en las costas libias y se les devuelve de inmediato al territorio del que partieron? La cosa pinta mal y no tiene pinta sino de empeorar, pero otro asunto ha sido todavía mas penoso. Lo que han hecho con la Justicia, personificada en el juez Llarena, es de una gravedad inmensa y de una irresponsabilidad de efectos incalculables y en primer lugar lo de el propio ser y estar de España como nación y como democracia. Al Gobierno se le notó la querencia y los siniestros pactos con los separatistas, pues otra explicación no existe. Que no es de extrañar, Iceta que es ahora quien marca la doctrina de apaciguamiento, está siempre mas cerca de los lazos amarillos que de quienes los quitan, Podemos ya te digo y los separatistas son quienes los ponen.
Así que cuando se acusa a quien para ellos es mucho más “malo”, al igual que Cs y PP que son ultras redivivos, a Llarena y con él a nuestro Tribunal Supremo y a todo nuestro ordenamiento jurídico y lo que se afirma es que España no es un Estado democrático. Pues parece haber con ellos, con los agresores, porque la ha habido siempre, más empatía emocional, que con quienes lo defienden. Y el Gobierno en esa complicidad “afectiva” hizo algo peor que lavarse las manos, al menos Pilatos no traicionaba a Roma y Sánchez sí estaba traicionando a España y al Estado que ahora gobierna. Dejar vendido y a su suerte a Llarena.
El clamor, una vez más atenuado por el Agitprop comunicacional, fue profundo y serio. El propio Supremo y todas las organizaciones de fiscales y todas las de jueces, excepto la de Jueces por la Democracia, de sesgo ideológico cada vez más escorado, se echaron encima ante lo que era dejar al juez y a la justicia en la indefensión más flagrante ante el acoso de quienes quieren violar, y violan, la Constitución y la Ley y encima acusan a España de ser ella quien lo hace. De hecho aunque la citada organización judicial le daba árnica a “su” Gobierno en el comunicado venía a compartir los postulados de todos los otros, que no son sino lo de la razón, el sentido de Estado, el común y el deber tanto del poder judicial como del ejecutivo de defender a la nación.
Y ante ello, a Redondo se le volvieron a encender las luces de alarma. Frenazo y marcha atrás. Del “Ahí te quedas saco paja”, a ahora te vamos a defender. Así que ale: ¡Carmen sal y lo cascas!. Porque esto Iván sí lo tiene todavía más claro. Se veía ya tanto el plumero, que se está viendo cada vez más obscenamente, que no colaba. E Iván sabe que lo que va a decidir todo es Cataluña y que la estrategia es complicada de trazar y de explicar y que solo en el golpe final del Día D y la Hora H es cuando rendirá sus frutos. Que en realidad el plumero oculta otra voluntad y otra chicha. Pero en eso no debiera estar nada confiado Iván Redondo. Eso es lo que él cree, que al final se estará donde se debe y los españoles lo reconocerán en las urnas.