cualquiera dará por bien empleada la movilización feminista

cualquiera dará por bien empleada la movilización feminista si contribuye a mejorar la condición de la mujer en la geografía de las relaciones sociales (familiares, laborales, deportivas, culturales, políticas, etc). Pero apostar por la utilidad de la jornada es compatible con el señalamiento de una cierta malversación del concepto de igualdad.
Un concepto cosido al ideario de la izquierda. Con el foco puesto para la ocasión en la igualdad hombre-mujer. Una aspiración igualitaria, aplicable a todos los seres humanos, sean hombres o mujeres. Para este 8-M centrada específicamente en la necesidad de superar las desigualdades por razón de género.
Haberlas, haylas, pero no tanto por razón de género sino por la posición del hombre o la mujer en la escala de poder. Si no, véase cómo han reaccionado ante la huelga dos ministras del Gobierno por comparación a la réplica que suscitaron entre las limpiadoras de hotel. Las ministras invitaron a trabajar más que nunca el día de la huelga. Las limpiadoras secundaron la huelga como una forma de denunciar que ellas ya trabajan a diario más que nunca en régimen de explotación laboral ¿Nos damos cuenta de que el problema sería el mismo si las limpiadoras fueran limpiadores y si las ministras fueran ministros?
Cada uno es cada uno, claro. A mi personalmente me exalta más la idea de la igualdad como trasunto de la solidaridad. Valores de la izquierda clásica. Pero me salen al paso algunos reparos a la hora de trasladar el concepto de igualdad a la relación hombre-mujer. Los que se derivan de las diferencias impuestas por la naturaleza y la organización social. Hombre más fuerte en lo físico, mujer más fuerte en lo emocional. Instinto paternal e instinto maternal. Son intransferibles por su propia naturaleza. Y eso no lo va a cambiar el hecho de que este jueves se movilicen o hagan huelga más o menos mujeres.
Sostengo que, por mucho que nos empeñemos, son mundos desiguales. Por supuesto, con ámbitos de legítima aspiración igualitaria: salarial (por igual trabajo), familiar (obligaciones compartidas), política (igualdad de oportunidades), etc.
Claro que es deseable conseguir un grado de sensibilidad social más favorable al papel de la mujer en el mundo (la jornada, como se sabe, tiene alcance internacional). Pero no estoy seguro de que la sobreactuación feminista que desprende el manifiesto sea la mejor formar de lograrlo.
El amontonamiento de lemas, ideas, propuestas, denuncias, llamamientos es confuso. Por no decir caótico. Disparan con una regadera. Quien mucho abarca poco aprieta, dice el refrán castellano. Sería más eficiente la concentración de esfuerzos en pocos mensajes pero muy claros. “Poner el foco en lo que importa”, es lo que reclamaban hacen unos días la dirección del sindicato de funcionarios públicos (CSIF). Pues eso.