Lunes 18.03.2019

Adiós al frente constitucional

Hacía mucho tiempo que no respirábamos una tensión política tan cargada como la del miércoles. Vaya mañanita. En la misma tacada, escenificación del acercamiento dialogado de Moncloa al independentismo (bilateral de gobiernos, mesa de partidos) y ruptura del frente constitucional. (Y eso que escribo antes de asistir al acto de presentación del libro de Alfonso Guerra, que se avecina implosivo).

Pablo Casado amenaza con moción de censura, Albert Rivera convoca a los españoles en la plaza de Colon el domingo, y ambos apedrean de forma inmisericorde la figura de Pedro Sánchez (felón, traidor, irresponsable y en ese plan) mientras reiteran la apremiante exigencia de elecciones generales.

El desencadenante inmediato de la crispación instalada el miércoles de los circuitos políticos y mediáticos fue la aceptación por parte del Gobierno de la figura de un “relator”, que en realidad cursa como desactivador semántico del intermediario solicitado por los independentistas.

Pero el desencadenante mediato está ahí desde hace siete meses. Forma parte del componente fundacional de la crisis interna del PSOE y, más concretamente, de la moción de censura contra Rajoy. No a favor del hoy presidente del Gobierno. Hablo de esa dependencia tóxica del nacionalismo catalán que mantiene a Sánchez. Lo cual le obliga, si no a hacer concesiones, a parecer que las hace. En política viene a ser lo mismo.

A partir de ahí se entiende todo. Desde las descaradas propuestas del separatismo sobre el Estado español represor, liberticida y antidemocrático, hasta la ruptura del bloque constitucional en la que decae argumentalmente la ruptura del bloque independentista. Ambas forman parte de un diabólico cruce de acontecimientos: la tramitación de los PGE, las vísperas del juicio al procés y el clima pre-electoral del 26 de mayo.

Momento raro de la política nacional. Su máxima expresión es el hecho de que la “derechona” del 155 permanente y el club de fans de la república independiente de Cataluña hacen frente común contra Sánchez. En el debate presupuestario y en el identitario. Unos porque capitula frente al chantaje. Otros porque no capitula frente al chantaje. Lance absurdo en esta democracia de último minuto y una consecuencia del pernicioso juego al que de ninguna manera debería prestarse el Gobierno con sus peligrosos quiebros semánticos.

El problema es que la apariencia de estar cediendo a las exigencias anticonstitucionales de Torra y compañía es la apariencia de estarse pasando por el arco del triunfo principios del Estado básicos a petición de parte. Es inaceptable.

Adiós al frente constitucional
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