sábado 5/12/20

¿Dónde están las llaves?

No tengo demasiada fe en el sondeo del CIS

No tengo demasiada fe en el sondeo del CIS que en las últimas elecciones patinó -tal vez por razones técnicas- con Podemos y Ciudadanos. Pero aunque un puñado de votos pueda cambiar algo, es evidente que estamos casi como al principio aunque con matices que pueden resultar fundamentales. El principal tal vez sea si al final la segunda fuerza política es el PSOE o Unidos Podemos. No es cuestión baladí ni para Sánchez ni para el resto. Como en la canción infantil, aquí todo nos preguntamos dónde están las llaves del próximo gobierno y para contestar a esa pregunta tal vez en lugar de acudir al fondo del mal matarile, rile, rile, había que pasarse por Ferraz sea cual sea el resultado y plantear al Comité Federal -y a Susana Díaz- como están los vetos tanto al PP como a Podemos.
Porque si Podemos, siendo terceros, ya exigía vicepresidencias, no quiero ni imaginar lo que van a pedir si se convierten en la segunda fuerza. Va a ser muy humillante para el PSOE al que sólo le quedaría la coalición con el PP que no la lleva en la sangre.
Pero lo gracioso es recordar lo que decía Errejón –en la foto aparecía en un vagón de metro– sobre el comunismo y la socialdemocracia sólo unos días antes de que su partido firmase con Izquierda Unida –que se sigue definiendo comunista– y unos días antes también de que Pablo Iglesias se reconociera el más socialdemócrata del mundo mundial. Decía Errejón muy serio: “Estamos hablando de dos especies del pasado. Creo que el comunismo no existe en el imaginario como un proceso de transformación colectiva para un mundo más justo, porque se convirtió en una pesadilla burocrática en muchos casos y para la mayor parte de la gente es una antigualla, creo que no es hoy una referencia. Y la socialdemocracia ha fracasado o ha abjurado de su tarea de garantizar transformaciones que permitiesen países más justos y democráticos”.
Luego vino lo que vino y el comunismo se supone que dejó de ser una antigualla lo mismo que la socialdemocracia tal vez no haya fracasado tanto. Pero es que a Podemos le gusta mucho teorizar sobre la “transversalidad” superado eso tan viejo de izquierdas y derechas aunque no tiene empacho a la hora de hablar de “oligarquías dominantes”, que, no me negará el profesor, suena mucho más rancio.
Pero a lo que íbamos. ¿Dónde están las llaves? Lo lógico sería –y más después de haber asegurado rotundamente Sánchez que no habrá nuevas elecciones– que termine entregándose a los brazos de Podemos sobre todo si conserva el segundo puesto. Si queda tercero y la debacle es absoluta, cabría la remotísima posibilidad de una abstención y dejar gobernar al Partido Popular con Ciudadanos. Tendrían la coartada perfecta de respetar la lista más votada por responsabilidad, seguirían en la oposición y no correrían el peligro de desaparecer absorbidos por Podemos. Pero eso, me temo, no la podría firmar Sánchez que tendría que abandonar la secretaría general por las buenas o por las malas.
En fin, que aquí seguimos como el principio y las llaves en lugar de estar en el fondo del mar, matarile, rile, rile, están ahora en manos de los indecisos y en las cabezas de los mandamases del PSOE que tendrán que decidir con qué baraja van a jugar.  

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