El escándalo literario del año
Tenemos a nuestros vecinos franceses escandalizados. Thélyson Orélien, un escritor y poeta haitiano afincado en Canadá se convirtió por arte de magia en el “fenómeno literario”de moda de la entrada de otoño.
Ya he hablado alguna vez por aquí de los fenómenos literarios. Esos libros que, de repente, se convierten en los más vendidos, los más adorados, los más consumidos, los más comentados. Los blogueros y los críticos hacen reseñas maravillosas, prosa cuidada, poética, lánguida, inigualable, ritmo de thriller, se lee en una tarde, no he podido parar de leer, adictivo, ancestral, milenario y todo así, irresistible y allá vas, a la librería a comprarlo. Ja.
Por ese camino iba el libro de Orélien, “Era eso o morir”, una novela que narra las vicisitudes de Jonas Dorléon, un joven haitiano que se ve forzado a emigrar por culpa de la violencia extrema de su país. Una novela denuncia, una novela protesta, todo lo que les gusta a los wokes: los escritores como agentes denunciantes. Orélien es negro y migrante, como dicen ahora. Así que lo tenía todo para triunfar y triunfó. Premios importantes, traducción a todos los idiomas habidos y por haber, ferias, viajes, entrevistas, la maquinaria literaria a pleno rendimiento. Los críticos embelesados, los lectores transidos, el Goncourt esperando y el autor mirando con ojos asombrados todo lo que ocurría a su alrededor. Pero hete aquí que un tuitero (X es todo lo que los poderosos quieren prohibir por cosas como esta) desvela de forma descarnada que todo el libro está escrito con Inteligencia Artificial. Y no solo eso, también desvela que el autor ha copiado para sus poemarios a una escritora cubana. Vamos, que lleva copiando desde el año 2012. Y ahora usa la IA sin el menor pudor.
Los críticos parisinos, transidos por la prosa de la IA, no saben dónde meterse. El escritor, por supuesto, ha acusado a todo el mundo de racismo y la wokería francesa siente la cabeza explotar. El emperador va desnudo una vez más. En España no es la primera vez que un escritor copia páginas enteras de un libro anterior, pero, ah, amigo lector: en España el plagio está bien visto. Así es la vida literaria y así se la estamos contando.
