Lo que pasa en Ceuta… ¡no queda en Ceuta!
No, Ceuta no es Las Vegas. Ante la perplejidad de todos los españoles, menos Sánchez, nuestros compatriotas ceutíes han visto como su ciudad ha sido tomada, invadida por miles y miles de personas que deambulan por sus calles impidiendo la vida normal de una ciudad y de sus ciudadanos sin que el gobierno haya hecho nada por recuperar la vida de los españoles que allí habitan.
El presidente estaba de vacaciones y el atentado contra nuestra integridad territorial no le pareció motivo suficiente para suspender su retiro estival para ponerse al frente de una crisis que afecta al estado español como nunca antes se había visto. Las familias encerradas en su casa, los niños no pueden ir a su parque, las tiendas cerradas por miedo a ser atracados, las playas tomadas por los invasores y el gobierno… ¡de vacaciones!
Un mes tardó el gobierno en reaccionar y, la verdad, fue más una reacción cosmética que eficaz porque, a día de hoy, ni tan siquiera sabemos cuántos ilegales están en la ciudad. Algunos ministros se apresuraron a anunciar que todos los invasores volverían a su país, pero eso no ocurrió. El tiempo que no dedicaron a solucionar el asunto, lo dedicaron a poner por las nubes a Marruecos, que si es un socio fiable, que se deja la piel para colaborar con España, toda una retahíla de mentiras que nadie se cree y cuya clave solo la sabe el presidente y alguno de sus ministros. La sumisión del gobierno de España con la dictadura alauita tiene que tener una explicación, no sé si Pegasus, los teléfonos intervenidos a Sánchez y sus ministros, no lo sé, pero cuando alguien se deja chantajear de esta manera tiene que tener razones profundas para aguantarlo. El mismo día que nos invadían, ministros del gobierno asistían a una fiesta en la embajada marroquí en Madrid e imagino que entre canapé y canapé comentarían lo que estaba sucediendo en Ceuta. Da la impresión de que el gobierno quiso minimizar al suceso para no irritar al monarca vecino, jefe único de la dictadura que mientras cuenta sus miles de millones y construye el estadio más grande del mundo para el mundial de fútbol tiene a su pueblo huyendo y lo utiliza como arma de guerra para invadir territorio español.
Para sorpresa de Sánchez y su pandilla, Ceuta está más cerca del corazón de todos los españoles que el propio presidente de nuestra nación. Marlasca no para de recordar que una sentencia del Supremo pudo ser la espoleta que pusiera en marcha la invasión, miente, acaso tiene el Supremo la responsabilidad de guardar nuestras fronteras o de ordenar las relaciones internacionales de nuestro país, no, para nada, el gobierno abandonó nuestras fronteras, Europa se lava las manos y desprecia la frontera sur de Europa. Para colmo, los ministros se enfrentan entre sí y mienten, mientras la ministra de defensa dice que el CNI informó de lo que podía pasar, el de Interior la desmiente, despreciando al mismo tiempo a nuestros servicios de inteligencia a los que ha dejado a los pies de los caballos, un ejercicio de cobardía total, pues los agentes del CNI no pueden defenderse por su anonimato, imprescindible para poder prestar sus servicios a la nación.
Con todo esto y más, Sánchez debió de pensar que esto no le afectaría electoralmente y se equivoca, toda España siente el dolor de nuestros compatriotas ceutíes y por eso el próximo día 2 de septiembre las plazas de todos los ayuntamientos de España se llenarán de solidaridad con los hermanos ceutíes. Solo encuentro dos explicaciones posibles, o Sánchez sabe que está en las últimas y todo le da igual, o la información que tiene en su poder la monarquía marroquí es tan catastrófica para él que está dispuesto a renunciar a la españolidad de Ceuta y Melilla para tapar sus vergüenzas. Regaló el Sahara y nadie sabe por qué, lo que sí sabemos todos los españoles, menos Sánchez y su pandilla, es que Ceuta y Melilla son españolas y lo seguirán siendo quiera Sánchez o no.
