Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?
El Ideal Gallego Fundado en 1917

Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

Las caras poliédricas de Alfredo Conde

Para los que compartimos la década de los años cuarenta, y presumimos de orensanía, Alfredo Conde Cid siempre ha sido un referente, el hombre de las múltiples caras en planos muy distintos: escritor, dibujante, publicista, deportista, letrista de canciones comprometidas, político, docente y contador de dineros y cheques en un banco… Y todas ellas envueltas de forma muy especial por la experiencia adquirida como marino mercante formado en las tierras coruñesas de la docencia náutica y surcador de numerosos mares que siempre le aportaron experiencias enriquecedoras a la hora de pergeñar los libros con los que nos ha enganchado y deleitado desde hace cerca de cinco décadas.

Comenzó a escribir en prosa de manera continuada cuando cumplió los 25 años. Diez años antes se inclinó más por la poesía, que llegó a publicar en varios volúmenes.

De muchas de estas cosas hablamos los compañeros de profesión –Alfredo ha sido toda su vida un gran columnista periodístico– que nos reunimos en Brión, su actual sancta sanctorum para vivir y refugiarse y crear las nuevas historias, las nuevas publicaciones. Y lo hicimos durante la entrega del premio José Luís Alvite con el que la Asociación de Periodistas de Galicia (APG) premia a los columnistas y que, en esta ocasión, significaba la décimo primera edición que por unanimidad del jurado se le concedió a Alfredo Conde.

Profundizando en su vida, integrada por esas numerosas caras poliédricas, me gusta destacar que Conde, que en su juventud militó en un partido de izquierdas, ejerció su vocación política en el Legislativo como parlamentario gallego de forma independiente, adscrito el grupo socialista al que también perteneció ejerciendo en el Ejecutivo como conselleiro de Cultura.

Gran defensor de nuestra lengua y creador de entidades que la defienden como la Asociación de Escritores en Língua Galega (AELG) o el Pen Club de Galicia. Su libros están traducidos al inglés, italiano, chino, portugués, francés y ruso. Y qué decir de los premios recibidos. La lista es interminable, pero yo destacaría cinco por su importancia: Premio Nacional de Literatura (1986) con una obra escrita en gallego; Premio Grinzane Cavour Prize (1990); Premio Nadal (1991); Premio Nacional de Periodismo Fernández Latorre (1985) y el V Premio Nacional de Periodismo Julio Camba (1983)

Participó en la elaboración de leyes de gran importancia para Galicia como fueron las de creación de la RTVG, del Consello da Cultura Galega y de Normalización Lingüística de Galicia. Ejerció como miembro del consejo de administración de la Crtvg. Y es el articulista que tiene en su haber el mayor número de trabajos –pasan de los 20.000-, publicados en medios impresos de Galicia.

Destacaría de él, finalmente, que es un gran conversador, defensor de todo lo que signifique Galicia y, por encima de todo, es una persona que sabe cómo juntar palabras para dar forma relatada a sus trabajos de creación. Algo que aplica a su doble faceta de escritor y periodista de los hechos informativos de la actualidad. También destacaría de él que siempre nos sorprende más por lo que calla que por lo que cuenta. Gran defensor del trabajo de comunicador como ese gran bastión de la libertad de prensa y de opinar.

Alfredo Conde Cid es merecedor del premio al columnismo de opinión que lleva el nombre de José Luís Alvite, ese gran profesional de la metáfora y del texto breve, que supo pasearse por aquel antro de grandes veleidades como fue el Savoy. El escritor alaricano mostró por él su gran admiración y dijo de él que había sido uno de los mejores columnistas de nuestro país.

Alfredo Conde ha estado siempre en la avanzadilla para defender nuestras letras y nuestro idioma, aunque desde algunas instituciones, sobre todo la que debe tener el máximo rigor a nivel de comunidad, no se lo quieran reconocer. En el seno de esta institución nadie se llega a acercar a su bagaje tanto en libros como en artículos. Y creo que se merece el reconocimiento que hasta ahora no se le ha dado.