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Sant Jordi y el multiverso de las misses

El día de Sant Jordi en Barcelona es una fiesta. Lo sé porque he estado allí varias veces y he disfrutado del ambiente que había hace años. Bueno, no sé ahora, que eso de poner a todos los escritores juntos como estrellas de cine y cientos de personas haciendo cola me resulta estresante, que diría Manquiña. Será la edad.

Leo con una sonrisa que el intento de cancelación de Mendoza ha sido un desastre. Se veía venir. Mendoza es un gran escritor y cuenta con el cariño del pueblo. ¿A quién en su sano juicio se le ocurriría quemar sus novelas? Sobre todo porque para quemarlas antes hay que comprarlas, lo que redundaría muy positivamente en su cuenta y muy negativamente en la cuenta de sus detractores. Por lo visto, Mendoza hizo unas declaraciones que molestaron a unos y a otros. Empezando por el pobre dragón, que se vio reducido al mero papel de animalito maltratado. Vamos a ver, hace años que los dragones no existen, ni los elfos, ni las hadas ni ninguna criatura preternatural y milenaria. Hartos de convivir con los humanos, decidieron trascender de este plano y se dieron el piro a algún sitio mejor. Así que San Jorge probablemente no matase a ningún dragón, y, aunque así fuera, es un mito, una leyenda y los mitos y las leyendas suelen tener un significado simbólico. Y, caramba, si el dragón va a comerse a la princesa, se le mata y punto, que para eso están los caballeros de armadura, lanza y plumero. San Jorge murió entre atroces sufrimientos, así que se le podría también considerar un mártir maltratado, como su dragón. En fin, amigo lector, vivimos en un mundo tan delirante que hay escritores que defienden a los dragones y lectores enfadados que quieren quemar libros como si no hubiera un mañana. Lo importante es que Mendoza está bien y con salud. Y que haya vendido muchos libros.

La primera vez que fui a Sant Jordi me tocó al lado de un famoso noescritor superventas. El señor aquel vendía y vendía y vendía y la cola seguía y seguía y yo no me comía un colín. Una buena forma de aprender que aquí hemos venido a sufrir y a pagar con dolor y sudor como decían los de ‘Fama’. El famoso noescritor es ya algo menos famoso y no ha vuelto a escribir más libros, como buen noescritor que se precie. Pero a ese noescritor lo habrán ya sustituido otros cientos de famosos noescritores influencers y demás gente actual y destacada. La literatura es un negocio y muchas veces los escritores somos los últimos de la fila. Pero basta de quejarse, que el escritor que se precie tiene que ser sufrido y resiliente, como nuestro guapo presidente.

Hablando del presi y demás politiqueo, asisto boquiabierta a los nuevos discursos de Miss Universo que nos han preparado esta temporada de delirio. España es un país que quiere la paz en el mundo y acabar con el hambre. No solo en Etiopía, España quiere ser una especie de organización de caridad universal. Que no falte de nada en el desierto egipcio o en un pueblito de los Andes. Papeles para todos. Todo universal. Qué digo universal, eso es quedarnos cortos. Mejor MULTIVERSAL. Si hay por ahí algún extraterrestre, que se venga, que donde comen dos, comen tres.

Hay algo perverso en esto de fingir ser una grandísima persona con el dinero de todos. Especialmente porque los políticos, una gente que está cobrando del erario público para gestionar el país, parece decidida a hacerle luz de gas a sus propios ciudadanos considerándolos poco menos que okupas egoístas. Esa veneración a los de fuera es sospechosa, amigo lector. Hace tiempo que no creo en la bondad missuniverso de ningún político. Es la edad también. Se deja de creer en los dragones y se empieza a desconfiar por decreto-ley.