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Santiago, la joya de la corona

Cambian los tiempos y también las prioridades. Hasta hace unos años la aspiración prioritaria para los partidos políticos en Galicia era la alcaldía de La Coruña. Un triunfo en la ciudad herculina suponía tener una visibilidad que convertía en protagonista a la ciudad y a su alcalde y, por ende, al partido al que perteneciera. La relevancia histórica que tuvo la ciudad se mantuvo hasta la prolongada gobernabilidad que Paco Vázquez procuró para la ciudad con sucesivas mayorías absolutas que se traducían en inversiones y obras para orgullo de todos los coruñeses. Hasta la derecha votaba al socialista que, a su vez, ponía por delante los intereses de la ciudad a los de su propio partido y todo ello a costa de no pocos quebraderos de cabeza que le suponía su actitud en la fortaleza de Ferraz que, en cuanto pudo, Zapatero de por medio, ofreció a Vázquez un cargo al que no podía decir que no, se lo llevaron a Roma y lo sacaron de La Coruña que, quizá, era el último objetivo del supuesto “ascenso”.

Eso era antes, ahora la joya de la corona es Santiago de Compostela y el presidente Rueda quiere echar el resto por hacerse con el sillón de Raxoi a toda costa, toda vez que Vigo se da por perdido y la propia Coruña parece un objetivo difícil por los pactos de la izquierda y la extrema izquierda.  El PP mantiene Ferrol y por los pelos, con un alcalde muy ocupado en Madrid donde es senador lo que le roba tiempo y dedicación a su ciudad.

Así pues, Santiago es objetivo prioritario, la convivencia de la presidencia de la Xunta con un gobierno municipal desastroso hace casi imposible el entendimiento entre ambas instituciones. Santiago tiene una alcaldesa que solo cuenta con seis concejales frente a los once del Partido Popular, seis el PSOE que ya no son, pues el grupo socialista saltó por los aires y la mayoría de sus concejales son hoy tránsfugas en el grupo de los no adscritos por lo que la alcaldesa se mantiene con los restos del partido socialista y el apoyo de dos concejales de Compostela Abierta, grupo de extrema izquierda hijo de las fracasadas “mareas”.

Estos son los números, al frente del PP local está Borja Verea que tras su buen resultado en las pasadas elecciones era la apuesta más clara de los populares para ganar el bastón de mando en la próxima corporación. Sin embargo, hace unas semanas surge un nombre que podría encabezar la futura candidatura popular, Paula Prado, actual secretaria general del partido en Galicia y persona de la máxima confianza del presidente Rueda. Esta información publicada, no tiene padre, por lo que no sabemos si fue un globo sonda lanzado desde el propio partido como aviso a navegantes o, por el contrario, por una información periodística sin base alguna. Lo cierto y verdad es que el partido no la desmintió y se limitó a decir que” los candidatos en su momento serán los mejores”. El entorno de Verea se inquietó, la duda se instaló y los partidos que apoyan al gobierno encontraron un aliado inesperado, el propio PP, que, al no confirmar a su actual portavoz municipal, dejó a sus adversarios un argumentario difícilmente rebatible: si su partido no confía en su actual candidato, la ciudad tampoco lo hará.

Se ha abierto un flanco de debilidad que, de no corregirse, hace vulnerable al propio Borja Verea frente a sus adversarios. Por su lado, Verea hizo una demostración de fuerza en su exitosa cena de navidad del año 25, reuniendo a cerca de quinientas personas que lo aclamaban al grito de “alcalde, alcalde”, pero es cierto también que, más allá de encuentros de militantes la tarea pública de Verea se centra en su actividad institucional y no se procura una imagen de alcalde cercano, sólido y consistente que pudiera despejar dudas. Si añadimos que la demoscopia pone muy cerca de los escaños municipales a Vox y vista su tendencia creciente, todo hace pensar en que el partido de Abascal puede entrar en ayuntamientos como Ferrol, Coruña y el propio Santiago, conformando un nuevo mapa político municipal en una Galicia, feudo popular, pero no ajena a la tendencia nacional. Cuidado con los experimentos y los globos sonda, los carga el diablo.