Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?
El Ideal Gallego Fundado en 1917

Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

La culpa de todo es de la gentrificación y el capitalismo. Y así, con frases clichés hechas se disculpa todo en esta vida. Lo digo por que ha cerrado una librería en Madrid y se ha montando el drama humano correspondiente. Si cierra una librería en Coruña pues cierra, qué le vamos a hacer, Dios cierra una puerta y abre una ventana o eso dicen. Si cierra una librería HIPSTER en Madrid (en Barcelona todas las librerías son hipster) todos sabemos que hay una oscura mano negra que se cierne sobre la ciudad: la mano negra del CAPITALISMO. Y la gentrificación, lo que quiera que sea eso. Y por supuesto, la ultraderecha, que no lee los libros de Uclés que son realismo mágico, con lo bonito que te es eso del realismo mágico, ni los de Cristina Morales y las señoras haciéndose cacola en el metro, que tienen mucha enjundia y mucha beca aquí y allá. 

Siempre sostengo que el mundo editorial español se sostiene a base de becas, premios, cursilería, wokada, y novela negra muy violenta y concienciada que denuncia más que un policía local en zona de bajas emisiones. Hay escritores buenos, por supuesto. España es un país de grandes pintores y grandes escritores, grandes artistas en general. Crecer viendo el acueducto de Segovia al ir al colegio o el mar y la Torre de Hércules siempre te da un subidón estético, así a bote pronto. Pero no nos vayamos por los cerros de Úbeda. Hablemos de la librería hipsta hipercentrificada. Se llamaba “Tipos Infames”, por lo menos no es un nombre cursi pero, no nos vamos a engañar, no invitaba precisamente a ir. Todos estos neositios de nombre cañallita me resultan muy poco atractivos. Me gustan las librerías en las que el librero te ve, te analiza y te da el libro que te va a fascinar (Y sí, existen, los libreros y los libros). También me gusta que haya vino tinto, Estrella Galicia, que tengan cómics y cosas góticas, cosas bonitas sin llegar a ser cursis, disfraces de Harry Potter y obras maestras del XIX, de Houellebeq y de Cārtārescu. Y sin 50.000 del ala en subvenciones.

Pero eso es difícil, amigo lector. Primero el libro electrónico ha llegado para quedarse. Cada día menos espacio en las casas, cada día menos sueldo para comprar libros, cada día mas tiempo en el transporte público, cada día más modernidades para poder hacernos con libros cómodos que no se te claven en el ojo al dormir. Tampoco ayuda que a las librerías se las bautice como “espacios culturales”. Si no eres un espacio cultural no eres nada. Vino, libros, espacio cultural. Vafanculo. Es como esas cafeterías que tienen tecitos de pistacho y extracto de gengibre de Mongolia. Eso sí, ni un té negro normal y corriente, todo con sus nombrecitos hipster y pijos. Acabarán cerrando antes que “Snack Bar MARYPEPE” con su café negro, su vino casero y sus pinchos de callos y tortilla de Betanzos sin saber que es tortilla de Betanzos.

Mientras escribo esto los del espacio cultural vinoteca Chicos Malos, o perdón, “Tipos Infames” han cerrado por el puto capitalismo, antes de cerrar han llorado y al llorar ha aparecido alguna de Sumar. “Cuando oyes a un cachorro llorar en el bosque o aparece su madre o algo peor”, dice el dicho. También José Andrés, que se nota andaba doente por hacer algo salesiano.

Aunque me hayan bloqueado en X les deseo a Gonzalo Queipo y Alfonso Tordesillas la mejor de las suertes. Igual en Corea, lejos del puto capitalismo, pueden iniciar una nueva y próspera vida “sin reciclar el vino de las presentaciones”.