Se lo merece
Sí, la Reina Sofía se merecía ser la protagonista de los actos conmemorativos del fin de la funesta dictadura, el regreso de la democracia y la monarquía, a este país. En el Palacio de Oriente, donde su cónyuge, el Emérito, no había sido invitado, recibió el Toisón de Oro de manos de su hijo, por “una vida entera de servicio ejemplar, que también forma parte de “la memoria afectiva de la España democrática”.
Con su habitual discreción, y sin poder disimular su emoción, avanzó sola al encuentro con Felipe VI. En el acto recibieron idéntica condecoración el expresidente Felipe González y dos de los ‘padres’ de la Constitución, Miguel Herrero de Miñón y Miguel Roca. Lo que no deja de ser una declaración de principios de la ligazón de la Corona con la España democrática. Y un guiño de respeto a la Constitución en unos tiempos políticos convulsos, donde el debate se ha convertido en un intercambio de insultos y griterío.
Hay otra forma de hacer política, más digna, de servicio público. El galardón reconoce una evidencia: se puede servir a la ciudadanía, desde la Corona a la clase política, con decencia y sin meter la mano en las arcas públicas.
El sábado, la conmemoración familiar se trasladó al Palacio del Pardo, de tan lúgubres recuerdos, y allí si ha participado el padre del Rey. Su libro, que lleva el llamativo título de “Reconciliación”, seguramente ha añadido un toque de hiel al reencuentro ya que, en su justificación a los “errores” que le han llevado a vivir fuera de España, no se priva de descalificar a su consorte, a su hijo y sobre todo a su nuera. Pero quizá su mayor error sean las alabanzas al dictador que lo puso en el trono sin mencionar la lucha de los españoles por recuperar los valores democráticos, la libertad, y el respeto a los derechos humanos. Es decir, la homologación con los países de nuestro entorno europeo.
La democracia la trajo la ciudadanía y una clase política que supo entender las ansias de una sociedad. Buen ejemplo de ello son los tres políticos a los que se ha impuesto el Toisón de Oro. Hay mas nombres que merecían este homenaje, pero ya han muerto.
Los invitados al acto, entre ellos representantes del Gobierno, las Cortes Generales y otros poderes, deberían tomar buena nota del simbolismo de elegir a estos galardonados a los que Felipe VI en su discurso describió como los ejemplos de lo que debe ser un buen servidor público. Pues, que tomen nota.
La democracia la trajo la ciudadanía y una clase política que supo entender las ansias de una sociedad. Buen ejemplo de ello son los tres políticos a los que se ha impuesto el Toisón de Oro
