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A los colectivos que trabajan con las personas sin hogar les resulta difícil –yo diría que casi imposible– ofrecer unos datos cercanos a la exactitud de los que integran este colectivo que viven bajo el amparo de las estrellas, en muy malas condiciones con un techo poco seguro, en un cajero automático, zonas descubiertas o en viviendas más que insalubres. Vivir sin un hogar es un drama que por desgracia aumenta de forma muy alarmante año tras año. Somos testigos de cómo sigue creciendo la vulnerabilidad en muchas personas y familias que no pueden acceder a su derecho a una vivienda digna y adecuada. La falta de un techo les obliga a a afrontar a diario una serie de obstáculos que impiden su integración plena en la sociedad, la falta de intimidad, las dificultades de acceso a un trabajo decente y a una vivienda adecuada. 

No me sorprenden los datos que se ofrecen en la Encuesta sobre las Personas sin Hogar hecha pública por INE donde se cuantifica que en Galicia hay 2.387 personas sin hogar, de las que el 79 por ciento son hombres y el 21 por ciento mujeres. Una gran mayoría llevan algo más de tres años viviendo en la calle. Galicia en estos momentos es la sexta comunidad autónoma con más personas sin hogar. Se refleja en estos datos oficiales en los que se señala el 165,7 por cada 100.000 habitantes. Hay que reconocer que desde distintos frentes de actuación nuestra comunidad tiene gran capacidad de atención y posibilidades que ofrecer a las personas sin hogar.

Si nos centramos más en los datos estadísticos, demarcadores de una realidad muy existente en nuestras calles, el 82% de las personas sin hogar señalan que necesitarían una vivienda y en su defecto una habitación para poder salir de la situación en la que se encuentran; un 78% mencionan que un trabajo y un 38,6% una prestación económica.

La entidad que trabaja en el campo de lo social y con la que colaboro desde hace más de 17 años –Cáritas– lleva más de tres décadas destinando esfuerzos humanos y económicos para ayudar a este colectivo de personas y de ahí que haya programado una nueva serie de actos de sensibilización que tendrán su día central el 26 de octubre cuando en todo el país se celebre el Día de las Personas sin Hogar. En las actuaciones previstas la gran mayoría de ellas son acciones de calles en las que nos volverán a recordar que gran parte de estas personas que vemos en muchos puntos de la ciudad son totalmente invisibles. Al mismo tiempo también nos recordarán que debemos de caminar juntos para intentar conseguir los mejores logros para estas personas que tienen como lugar de alojamiento la calle.

La pérdida del trabajo, sufrir un desahucio de la vivienda, problemas de adicción, o la separación de la pareja, son los aspectos fundamentales que se señalan por parte de este colectivo como los motivos por los que tienen que vivir en la calle.

Y cierro mi comentario recordándolos las cifras hechas públicas por Cáritas Española que el año pasado acompañó a 42.336 personas sin hogar, un 7,2% más que el año anterior. Algo tremendo que se extrae de los datos que siempre son tremendamente fríos pero muy elocuentes de la realidad que estamos viviendo: dos de cada diez son mujeres y la mitad de nacionalidad

española.