Los terremotos de la industria del videojuego
En los últimos meses se han vivido giros de guion en el sector dignos de película: el adiós de Sony al formato físico, el cambio de barco de Kojima o la fuerte reestructuración de Xbox

En una época en la que cada vez que pestañeamos sale un juego al mercado, en muchas ocasiones muy buenos, se hace raro ver como entre pestañeo y pestañeo la industria parece convulsionar cada vez más, con giros de guion dignos de película de Hollywood.
No hace mucho nos pillaba a contrapié la decisión de Sony de anunciar que en un par de años, en realidad algo menos, abandonará el formato físico en los nuevos lanzamientos, con lo que eso puede suponer para el coleccionismo y la preservación de los videojuegos.
Mientras el sector debatía sobre lo apropiado de esta medida, se iban cocinando más vaivenes, algunos previsibles, otros auténticos giros dignos de un circuito de F1.
Tras una larga, y bastante agradecida, relación con Sony, este verano saltó la sorpresa: Kojima (el creador de Metal Gear o Death Standing) cambiaba de barco. El genio nipón y la compañía tecnológica decidieron dejar de colaborar y, por tanto, Kojima debía buscar un nuevo socio para intentar dar salida a su nueva idea, Physint, un juego de acción en el que volvería a apostar por el sigilo como elemento jugable. En cuanto Hideo Kojima y Sony anunciaron públicamente su mutuo adiós, en buenos términos parece ser, Xbox hacía que la sorpresa fuese aún mayor: los nuevos socios del prestigioso creador japonés serían ellos.
Y la sorpresa no solo fue por la rapidez del movimiento, que se da por hecho que se estaba cocinando desde hace tiempo, sino porque la situación en la división jugable de Microsoft no es lo que se dice boyante.
Hace unos meses habían anunciado una fuerte reestructuración (que no se iba a quedar en simples cambios de cromos, sino que traería consigo despidos y adioses varios a estudios con los que no contaban), por lo que atraer a Kojima fue una suerte de golpe en la mesa mientras todo el mundo esperaba el terremoto que se avecinaba.
Cabe recordar que la compañía afronta esta reestructuración tras la marcha de la que fue su cabeza visible desde la creación de la división jugable de Microsoft: Phil Spencer. Sin él se afrontan ahora una suerte de profundos cambios que, aunque nunca se ha dicho claramente, parecen poner en jaque uno de sus mayores caballos de batalla: Game Pass.
Y los cambios se confirmaron en los últimos días: despidos (como estaba previsto), algún que otro cambio de cromos entre estudios que han dejado a más de uno con la ceja levantada y, sobre todo, situaciones con algunos equipos para los que buena parte de la industria está buscando aún respuestas satisfactorias, porque son, cuanto menos, extrañas.
Es el caso de Ninja Theory. En junio, durante el ‘no E3’, se dejaban ver unas imágenes de lo que parecía ser una nueva entrega de la saga Senua, que tan buenas críticas ha logrado con los dos primeros juegos. Hasta ahí bien. El problema fue que horas después del sorpresivo anuncio se dejó entrever que era solo algo que podríamos tildar de cebo, una forma de conseguir financiación externa para poder llevar a buen puerto la idea. En resumen, Ninja Theory parecía tener las horas contadas bajo el paraguas de la X verde. Y el anuncio de reestructuración hecho oficial esta semana (que manda la saga Halo a Activision o la división de juegos ‘casual’ de Microsoft a la máquina de hacer dinero que es King, entre otros cambios) confirma que la intención es que el estudio tenga su futuro por su cuenta. El comunicado de Xbox explica que han negociado hasta en dos ocasiones, pero las ofertas no llegaron a concretarse, por lo que se sigue buscando un futuro para un estudio que en los últimos años ha sorprendido, para bien, con la narrativa de la saga de Senua, muy centrada en la salud mental teniendo para ello muy en cuenta aspectos sensoriales vinculados tanto a la imagen como al sonido.
















