Game Over | 30 años para hacerse con todos
Este 2026 se cumplen 30 años del lanzamiento en Japón de los dos primeros juegos de Pokemon, Rojo y Verde allí, Rojo y Azul en España, el principio de un fenómeno difícil de prever

Hace 30 años que en Japón se alumbró lo que se puede considerar uno de los mayores fenómenos de la industria para la época y que aún pervive, en mayor o menor medida, a día de hoy. En 1996 nacía Pokemon, con sus ediciones Verde y Roja, que a España tardarían un par de años más en llegar, con versiones ligeramente mejoradas y que acabaron siendo la Edición Azul y la Edición Roja, a la que tiempo después de sumó la Edición Amarilla, esa que nos permitió caminar por Kanto seguidos por el carismático Pikachu.
Para poner en valor lo que ha significado la franquicia a lo largo de los años, recientemente The Pokemon Company actualizó las cifras de venta y las dejó en la friolera de 515 millones de juegos vendidos de la saga. Pokemon logró calar a lo largo y ancho del planeta de una manera difícil de pronosticar en la época y que trascendió a todos los planos posibles.
Pikachu, principalmente, pero también Charmander, Squirtle o Bulbasaur se convirtieron en poco tiempo en los personajes favoritos de niños, pero también de adultos. El anime, el merchandising, las cartas... fueron muchos los tentáculos de una franquicia a la que incluso le florecían las leyendas más rápido de lo que crecen los tomates en verano. Que si había más de 151 pokemon en los cartuchos, que si haciendo X pasos concretos descubrías secretos...
En los colegios se iba haciendo la bola más grande: “Pues yo conseguí a este haciendo estos 79 pasos que hay que hacer en este orden y no otro”, y ahí iban todos a probar algo que no funcionaba, pero que mantenía un aura de misterio y cosas por un juego que ya de por sí funcionaba y atraía a millones de jugadores.
Lo que nació en Game Boy en la segunda mitad de los 90 fue evolucionando y probando palos de todo tipo. La saga central, con sus evoluciones técnicas y narrativas, para algunos escasas, para otros suficientes, se ha mantenido en el tiempo a través de las diferentes consolas de Nintendo.
Pero el fenómeno Pokemon ha ido tocando palos aquí y allá. El más obvio en su momento fue la serie de animación, que aunque independiente a nivel de historia de los juegos principales, mantenía las regiones de los títulos para Nintendo como fondo, salvo quizá excepciones como las Islas Naranja. Pero Pokemon se fue convirtiendo en un monstruo, en el buen sentido.
Un ejemplo es su juego de cartas físicas (Trading Card Game-TCG), que comenzó también entre finales de los 90 y principios de los 2000 (con su salto incluso a Game Boy con una adaptación para consola) y que ha tenido una suerte de nuevo boom reciente gracias a varios aspectos: por un lado, el coleccionismo, que ha hecho que haya cartas, sobre todo las más difíciles de conseguir o ediciones especiales, cuya cotización alcanza las decenas de miles de euros; y, por otro, la creación de un juego de TCG de Pokemon para móvil que permitió darle un nuevo aire y atraer nuevos públicos a este característico sector.
Pero, durante estos 30 años, Pokemon ha ido probando otros géneros alternativos en consolas y móviles. Pokemon Stadium, Snap, Unite, Pinball, Shuffle o el reciente Pokopia, con el que el universo ideado hace tres décadas hace una incursión en los juegos de gestión de recursos. Pero quizá uno de los hitos que hace ver el tipo de fenómeno que es Pokemon fue el lanzamiento, hace una década, de Pokemon Go. El juego para móviles revolucionó el mundo, haciendo que millones de personas salieran a las calles armados con sus smartphones a cazar estos pequeños monstruos de bolsillo en supermercados, plazas y las calles más recónditas e inimaginables.













