Frente a las espectaculares actuaciones de ‘guardianes del mar’ como los servicios de rescate de Salvamento Marítimo o Gardacostas, la labor de un organismo como Maritime Global Services (MGS), los amarradores del Puerto de A Coruña, podría pasar desapercibida. Pero lo cierto es que esta empresa juega un papel crucial en aguas herculinas, desenvolviéndose como un “comodín” cuyos servicios, como los de en fútbol un gran mediocentro defensivo, destacan de forma silenciosa e inagotable: allí están siempre para amarrar cada barco a su correspondiente muelle y para ofrecer de la forma más eficaz posible sus prestancias dentro del abanico de posibilidades que han ido tejiendo con los años.
Es algo de lo que está orgulloso Diego Vidal, director general de MGS. “Una empresa de amarres como la nuestra lo que hace es atracar los barcos en el muelle. Coordinamos la maniobra con el práctico que va a bordo del barco, y dependiendo de la maniobra lleva o no remolcadores”, explica. “Nuestra labor es trabajar tanto por tierra como por mar esa maniobra, que se trata de asegurar que el barco queda bien amarrado a los muelles o pantalanes. Debemos coordinarnos para que el barco quede lo más seguro posible teniendo en cuenta condicionantes como el clima, el oleaje, la marea, qué va a descargar el barco… Se analiza todo eso para ver a dónde se va a amarrar, dónde van a ir los cabos, etc.”, comenta.
No obstante, la empresa cuenta con más servicios. “Nacimos como una cooperativa de amarre que se transformó en una sociedad limitada y creció en servicios: hacemos amarre, buceo, limpieza de espejos de agua, un poco de todo… Nos gusta decir que somos el comodín del Puerto, porque cada vez que hay que hacer un trabajo que no sea de remolque o pesca nos llaman a nosotros porque saben que tenemos los medios (con 14 embarcaciones y 43 empleados) y la capacidad de resolución como para poder hacerlo”, presume.
El día a día de sus trabajadores varía dependiendo de su función: tienen personal ‘de guardia’, ‘amarrador’ y de ‘mantenimiento’. “Los dos primeros hacen turnos, trabajan 24 horas y descansan 72. El día a día es estar pendiente de los servicios que se vayan a prestar, ya sean de amarre o de transporte de provisiones o lo que sea”, comenta Vidal. “La gente de mantenimiento está de lunes a viernes en horario de turno de mañana o de tarde, y lo que hacen es dar apoyo a los amarradores y ocuparse del mantenimiento de nuestras embarcaciones y nuestro equipo”, explica.
Los trabajadores deben tener, como en otros servicios marítimos, un gran conocimiento del medio: “Nosotros hacemos muchos servicios, así que contratamos a gente que tenga especialización en tema mecánico, de reparaciones, en hidráulico…”, añade. De hecho, la empresa pretende abrir otras vías de negocio que no sean solo el amarre o los servicios portuarios, “porque tenemos poca capacidad de crecimiento ya en ese sentido”. “Queremos incrementar el número de servicios, y de hecho recientemente inauguramos un barco multipropósito que nos permite abrir una nueva vía de negocio”, manifiesta Vidal, capitán general de un curioso servicio de ‘guardianes del mar’ como los que este diario seguirá explorando en futuros reportajes.












