Ángeles de Salvamento Marítimo al rescate en A Coruña: “No hay mejor premio que salvar a alguien”
Los encargados del servicio aéreo de Salvamento Marítimo explican su trabajo
Sobre los cielos de A Coruña y Galicia vuelan unos helicópteros de Salvamento Marítimo, los ‘Helimer’, que vigilan las aguas y protegen la vida humana en el mar en caso de accidentes o naufragios. Los coordinan ‘guardianes del mar’ como Néstor Perales, jefe del servicio aéreo de Salvamento Marítimo, o Roberto Pereira, jefe de Salvamento Marítimo en A Coruña, para quien “no hay mejor premio que salvar a alguien”.
Las tripulaciones del ‘Helimer’ son operadas por personal de la compañía Avincis. Jesús Hernández Bravo es el director de operaciones aéreas de esta compañía. Como explica Pereira, prestan un apoyo aéreo crítico en operaciones de búsqueda, rescate y evacuación de personas en situaciones de emergencia, tanto en alta mar como en zonas costeras o acantilados de difícil acceso.
Por lo tanto, el día a día “combina de forma estricta largos periodos de disponibilidad absoluta con un entrenamiento continuo”, comenta Perales. “Las tripulaciones trabajan en régimen de guardias presenciales de 24 horas, viviendo en el propio hangar de la base, el cual está equipado con cocina, comedor, camarotes, zona de descanso y gimnasio. Vivir al pie de la aeronave garantiza un tiempo máximo de activación de diez minutos ante emergencias, lapso en el cual toda la tripulación debe estar en sus puestos y rodando en pista para despegar”, añade. En las misiones estándar, cada helicóptero es operado por cinco personas.
En el caso de A Coruña, el servicio de helicópteros echó a volar en 1991. Los ‘Helimer’ llegaron en 2015, aportando una gran evolución tecnológica respecto a los modelos de helicópteros usados anteriormente. Con los años también se ha profesionalizado aún más la formación de las tripulaciones, incorporando equipos de navegación avanzados, procedimientos sofisticados y un mayor número de horas de vuelo destinadas a entrenamientos.
Entrenamientos destinados a combatir las dificultades del terreno, el mayor obstáculo en Galicia, según Perales: “La base de A Coruña cubre una de las zonas con peores condiciones meteorológicas y de mar de toda España durante los temporales”. “Para superar estos obstáculos y mitigar el riesgo, las tripulaciones están rigurosamente equipadas, formadas y entrenadas. Se insiste de manera estricta en la realización de los entrenamientos para mantener siempre un alto nivel de experiencia reciente”, expone Hernández.
También se entrenan dificultades como el estrés o el miedo en situaciones de alta presión, que se logran sobrellevar, según Pereira, “a través de la mecanización de los procedimientos y el entrenamiento riguroso”. “A nivel operativo, lo más importante es identificar claramente los riesgos del entorno, cada uno desde su rol específico de piloto, operador de grúa o rescatador, y todos integrados como un solo equipo”, insiste Hernández.
Una ardua labor que merece la pena. “La verdadera y mayor motivación es vocacional y humana: saber con certeza que nuestro trabajo salva vidas. Estar preparados para cumplir la misión con éxito, incluso bajo las peores condiciones meteorológicas, es el verdadero motor del equipo”, sentencia Pereira. Todos unos ‘guardianes del mar’ como los que este diario seguirá descubriendo en próximas ediciones.














