El lado marino de la Guardia Civil: un servicio “más allá del castigo”
El capitán Jose Antonio Niño Ruiz relata cómo trabaja este cuerpo

Numerosos son los peligros y amenazas del mar, tan aliado de la humanidad como, en algunos casos, su perfecto antagonista. No obstante, también son numerosos los cuerpos y fuerzas de seguridad, ya sean dependientes de administraciones públicas o privados, que surcan las olas sobre sus navíos para proteger a la ciudadanía en todo lo que tenga que ver con el medio marítimo. Unos ‘guardianes del mar’ que el fotógrafo local Javier Corominas ha ido retratando con el paso de los años, y que este diario irá desentrañando con el devenir de las semanas.
El primero de esos cuerpos es el Servicio Marítimo de la Guardia Civil. Una autoridad que, en palabras de Jose Antonio Niño Ruiz, capitán jefe del servicio provincial, va “más allá del castigo o la represión de las infracciones”. El objetivo del cuerpo, explica, es llevar a cabo las misiones de la Guardia Civil en el agua, incluyendo actividades en el medio subacuático. Es decir: se ocupa de la custodia de las costas y el control de la inmigración irregular en el ámbito de la frontera costera.
Aunque también, expone, tiene “cometidos fundamentales como la prevención y averiguación de delitos o las actuaciones encomendadas a evitar o perseguir el contrabando, que quizá es la misión más importante que hace el servicio marítimo de A Coruña”. “En otras zonas de la costa española hay otras prioridades antes que el furtivismo, pero para nosotros es una de nuestras actividades principales”, dice.
El Cuerpo se organiza en torno a “servicios operativos de doce o de 24 horas”. Dependiendo de la zona, con base en A Coruña, “tripulamos una embarcación u otra con el personal necesario”. La cifra de agentes y embarcaciones evolucionó con los años. “Ahora mismo tenemos tres embarcaciones principales: una patrullera de altura (la ‘Río Guadalope’, de 30 metros de eslora), otra media (la ‘Río Jallas’, de 21 metros) y una semirrígida de 12 metros”, dice Niño, aunque también poseen otras embarcaciones neumáticas de menor tamaño que “podemos llevar en remolque”.
En cambio, comenta que “si bien los medios fueron aumentando, la plantilla fue disminuyendo”. “El servicio marítimo de la Guardia Civil de A Coruña fue uno de los primeros que se creó en 1991, y ahora hay también en Lugo y Pontevedra, con lo que se redujo parte de la demarcación a cubrir y de los medios personales de la unidad”, manifiesta.
Para el Cuerpo, además de la falta de personal, la mayor dificultad es el narcotráfico, que “ha aumentado y ha sufrido una especialización exponencial que complica todo”. “Ahora tienen potentísimas embarcaciones lanzaderas e incluso navíos sumergibles, los que llamamos ‘narcosubmarinos’, que han aumentado ostensiblemente la capacidad de carga de sustancias”.
También complica todo la gran extensión de la costa, con 1.140 kilómetros en toda la provincia, y sus peculiaridades. “Hay zonas de fachada atlántica que son conocidas en todo el mundo por ser difíciles de navegar la mayoría de días del año, como en la zona de Fisterra”, explica. Los agentes, por tanto, tienen que estar muy bien adiestrados, y deben conocer con la mayor precisión posible la costa. Por fortuna para el Cuerpo, lo están: igual que el resto de ‘guardianes del mar’, que en futuras semanas protagonizarán un reportaje similar en este diario.












