125 años de la primera boda entre dos mujeres: la historia completa de Elisa y Marcela
Las dos protagonistas de esta famosa historia vivieron en Argentina más años de los que se pensaba

Ríos de tinta se han escrito sobre la historia de Elisa (A Coruña 1862) y Marcela (Burgos, 1867), las dos maestras que protagonizaron la primera boda entre mujeres a nivel nacional el 8 de junio de 1901. Justo 125 años después –se cumplirán este lunes– de este hecho histórico, su legado incontestable se narra desde el recuerdo pero también desde la novedad. Y es que si hasta hace escasos años se pensaba que, una vez exiliadas en Argentina, apenas habían pasado tiempo juntas, las aportaciones de Norma Graciela Moure, bisnieta de Marcela, han permitido conocer que la pareja vivió durante un largo e indeterminado tiempo en la tierra del Río de la Plata.
Esta historia se asienta sobre el andamiaje investigador que Narciso de Gabriel, catedrático de la Universidade da Coruña y autor del ensayo ‘Elisa e Marcela, Alén dos homes’, levantó con los años. Llegó a la historia, según explica, buscando expedientes sobre profesores de principios del siglo XX en un archivo de Santiago en 1993, y se pasó 15 años reconstruyendo su historia antes de escribir el libro. “Vivían as dúas na Coruña, e fixéronse mestras e amigas íntimas. A familia de Marcela non vía con bos ollos esa relación, pero elas persistiron co seu sentimento, e mantivérono co tempo”.

Fruto de ese amor, “nun determinado momento decidiron casar, e pensaron que a mellor forma de facelo era que unha adoptáse o rol masculino: Elisa pasou a ser Mario”. “Convenceron ao párroco da igrexa de San Jorge, alegando que Marcela estaba embarazada e había que darlle unha familia á criatura. Unha vez casadas retornaron as dúas a Dumbría, descubriuse todo e fuxiron. Primeiro foron a Portugal xa no 1901, pero a xustiza española reclamou a extradición e chegaron a apresalas no Aljube do Porto. Logo fuxiron a Arxentina no 1902, cando Enriqueta, a filla de Marcela, tiña un ano de idade. Chegaron cambiando parcialmente os seus nomes. Elisa (cuxo nome completo era María Elisa Carmen Sánchez Loriga) fíxoo co nome de María Sánchez, mentres que Marcela (de nome completo Marcela Gracia Ibeas) chegou como Carmen Noya. Alí vivirán o resto das súas vidas, polo que sabemos”, prosigue.

Sus vidas allá no fueron fáciles. “Elisa traballou no servicio doméstico, e proxectou un novo matrimonio cun home de orixe danés, Christian Jensen. Casou con el, pero o danés desconfiou dela e acabou denunciándoa por travestismo”. Después de que le hiciesen incluso pruebas médicas para confirmar que era una mujer, el matrimonio continuó durante un tiempo, en Banderaló (provincia de Buenos Aires), donde tenía su finca el danés, que se fue y además murió pronto: “Pola documentación que me mandou Norma, viviron máis tempo xuntas do que eu pensaba”. Si bien De Gabriel en su primer libro escribió que en Argentina habrían vivido poco en compañía, gracias a un registro de la boda de la hija de Marcela (la abuela de Norma), pudo actualizar un poco la historia en ‘Xogar coa pólvora’, un ensayo que publicó en 2025.
Solo escribió un párrafo. Dice así: “Unha bisneta de Marcela, Norma Gacriela Moure, fíxome chegar en 2020 a copia dun texto escrito a man en 1956 por Ángel Cordone, cronista aficionado de Banderaló, onde se recollen algúns datos novedosos sobre as dúas mulleres, e di así: ‘A finais de 1903 chegaba a Banderaló un señor inglés (o danés) que viña a ocupar unha quinta da súa propiedade nos suburbios. Acompañábao a súa señora, Elisa, e unha cuñada, Marcela. Esta última traía unha filla dun ano, Enriqueta. As tres mulleres eran de orixe español e dicíase que ao pouco tempo de desembarcar en Buenos Aires coñeceron ao inglés, co que contraiu enlaces a muller que non tiña filla. Pouco despois da chegada desta xente, correu o rumor de que estas señoras non eran tal, senón que se trataba dun matrimonio que casara en España. Deu moito que falar. O home abandonou a vila, pero non así as dúas mulleres coa súa filla, xa que estaba anotada en España como filla delas. Quedaron na vila moitos anos, sempre en compañía, coma se fosen un matrimonio; e a nena foi despois unha señora da sociedade banderolense”, conclúe.
Esta actualización no habría sido posible sin Norma, que llegó a la historia de la forma más casual posible en 2019: “Puse el nombre de mi abuela en Google, y me salió el libro de Narciso de Gabriel”. Le escribió, intercambiaron mensajes, preguntas y documentos, y descubrieron que se trataba de la misma persona. En ese momento decidió indagar más, aunque le costó: “La historia de mi abuela, que tuvo diez hijos, ya nadie la sabe, solo yo. Todos esos hijos tuvieron tres o cuatro hijos cada uno, pero a nadie le interesó seguir con la historia salvo a mí”.
Una ardua investigación
Asegura así que investigó a través de páginas como Family Search y visitando archivos como el del Muntref (Museo de la Inmigración) argentino, el que fue antiguamente el hotel de los emigrantes recién llegados al país, donde preguntó por su abuela. Y, efectivamente, se había hospedado allí: “Salía como María Enriqueta Sánchez, no con el apellido de la madre, y estaba con Carmen Noya (como se hizo llamar Marcela). Se juntan con Elisa en Buenos Aires, que se casa con el danés Jensen”.
Más adelante, en la pandemia, contactó con Raúl Comba, un periodista ya fallecido al que narró toda la historia porque él había escrito un libro sobre Banderaló. Este investigó y “encontró un escrito en la Biblioteca Nacional de Banderaló en el que se decía que había dos mujeres que vivían juntas, que tenían una hija, que se jactaban de haberse casado en España… Comba decía que probablemente fuesen felices allí, aunque Narciso, con el que tuve una relación excelente, tenía sus dudas”. Ahí dio un nuevo paso, preguntar a una de sus primas si sabía dónde se habían casado sus abuelos, “y me dijo que en Banderaló, con lo que Comba pudo encontrar un registro de años después, de 1915, de la boda de mi abuela, en que se mencionaba a Elisa y Marcela, así como la crónica que le envié a Narciso, firmada por Cordone. Comba tuvo que buscar en Larraudé, una localidad en La Pampa, donde se casaron, aunque luego vivieron en Banderaló”.

Durante todo este proceso trató, como Narciso, de resolver el mayor interrogante de esta historia: quién era el padre de su abuela. “Yo llegué a contactar con familiares de Elisa y gente de Galicia, que comentaban rumores como que Elisa le había dicho a su madre, siendo una niña, que los amigos eran lo primero y había que defenderlos”. “Tomamos esa frase, después de mucha charla, como que estaría hablando de Marcela, y que quizá se casaron para cubrir el embarazo de alguna forma y por eso se hizo pasar por hombre. Aunque para mí la historia tiene que entenderse desde el lesbianismo”, expone.
Además, a través de estas leyendas urbanas llegó a conocer que, “por lo que se hablaba en la época, según lo que hablé con gente de la zona que se ha comunicado conmigo, el padre podría haber sido un cura con el que ella mantenía relaciones, pero no podemos saber si es cierto”. En la actualidad ya no sigue investigando. “De primeras me impactó muchísimo conocer a mis 61 años (ahora tiene 68) que tuve dos bisabuelas lesbianas y todo lo que habían vivido. Ahora hace años que pensé que solo seguiré hasta que Elisa y Marcela decidan: cada tanto un periodista se interesa y me llama para que hable de ellas, pero ya no investigo más, si ellas quieren que investigue ya me mandarán una señal a través de vosotros”, bromea.
Tampoco lo hace ya Narciso de Gabriel, para quien desde ese registro de la boda se les pierde la pista. “Foi un caso que deu moito que falar na prensa española e portuguesa, numerosos medios gráficos esgotaban as súas edicións, especialmente en Madrid, e a prensa sacou moito froito desa historia rebuscando e mesmo inventando. Chegaron a publicar que Elisa se suicidara en Veracruz (México) a bordo dun transatlántico, cando nunca pasou tal cosa, e outros inventos similares para manter vivo o caso”. De nuevo, uno de los mayores obstáculos es que “non se sabe quen é o pai”: “Eu fixera tamén algunha indagación en Dumbría, onde quedou embarazada Marcela, e comentábase rumoroloxía dun home da vila pero ninguén foi quen de concretarme”.

Está satisfecho del trabajo hecho: “Foi a investigación á que lle adiquei máis tempo. Coincidiu en parte cun momento, nos 2000, no que se estaba a discutir o matrimonio homosexual en España, e iso tamén fixo que suscitase interese esta historia”. “Foi difícil porque información concreta había moi pouca. Hai que filtrar o que dicían os xornais, as administracións, e sintetizalo todo”, resume. Gracias a su labor y a la de Norma sabemos que Elisa y Marcela siguieron viviendo en Argentina un amor digno de los que cantaba Gardel.












